Olga Solovyova, una modesta fisioterapeuta, lleva mucho tiempo divorciada y cría a su hijo adolescente. Su vida da un giro cuando un nuevo paciente, el coronel retirado Mijaíl Zorin, llega a su consulta para rehabilitarse tras una lesión. Mijaíl queda cautivado por la belleza de Olga y se fija en sus elegantes pendientes de zafiros.
