La Gran Gala Universitaria

 

La Gran Gala Universitaria

Capítulo Final – La Lección que Nadie Olvidará

Jessica y Carlos terminaron de recorrer la pasarela con total elegancia. Mientras caminaban hacia la salida, el enorme salón permanecía completamente en silencio. Nadie podía apartar la vista de ellos.

En la primera fila, las dos estudiantes que durante toda la noche habían criticado a Jessica no podían aceptar lo que estaban viendo.

 

La joven del vestido negro apretó los puños con rabia.

—¡Esto no puede quedar así! ¡Ellos esconden algo!

La chica del vestido blanco respondió sin dejar de mirar la pasarela.

—Estoy segura de que todo es una mentira. Tenemos que descubrir la verdad.

Consumidas por la envidia, comenzaron a seguir a Jessica y Carlos por distintos sectores de la gala. Preguntaron al personal del evento, revisaron los camerinos e incluso buscaron cualquier prueba para demostrar que el vestido de Jessica era falso.

Pero no encontraron absolutamente nada.

Cada minuto aumentaba más su desesperación.

De repente, todas las luces del salón se apagaron.

Un reflector iluminó el escenario principal.

El presentador tomó el micrófono.

—Antes de anunciar a los ganadores, queremos agradecer al principal patrocinador de esta Gala Benéfica Universitaria.

Las puertas del salón se abrieron lentamente.

Jessica y Carlos entraron caminando mientras todos los asistentes se ponían de pie.

El presentador sonrió.

—Con ustedes… el empresario Carlos, fundador y propietario de uno de los grupos empresariales más importantes del país.

El salón entero quedó completamente en silencio.

Las dos estudiantes quedaron paralizadas.

No podían creer lo que acababan de escuchar.

En ese instante, las pantallas gigantes proyectaron una fotografía del Ferrari rojo estacionado frente al edificio.

El presentador continuó:

—Y para responder una pregunta que muchos se hicieron esta noche… sí, ese Ferrari rojo pertenece al señor Carlos.

Los invitados comenzaron a aplaudir.

Las dos jóvenes se miraron sin poder pronunciar una sola palabra.

Pero la mayor sorpresa todavía estaba por llegar.

El diseñador oficial del evento tomó el micrófono.

—Jessica lleva un vestido exclusivo diseñado especialmente para esta gala, con un valor de 50.000 dólares.

—Y el traje confeccionado a medida que viste Carlos tiene un valor aproximado de