LA CHICA DE LA BICICLETA — PARTE 17

✨ LA CHICA DE LA BICICLETA —

La sonrisa que puso nerviosa a todos…

La fiesta en la Mansión Gutiérrez seguía llena de música, luces violetas y risas falsas.

Los invitados continuaban disfrutando alrededor de la piscina sin imaginar que, a pocos metros de ellos, algo empezaba a salirse completamente de control.

La protagonista permanecía frente a la rubia con la ropa aún mojada.

Pero ya no parecía avergonzada.

Ahora transmitía algo mucho más peligroso.

Seguridad.

La rubia intentaba seguir actuando como la dueña del lugar, aunque sus ojos comenzaban a mostrar nerviosismo.

Diego soltó una risa burlona intentando romper la tensión.

“¿Qué pasa, doña bicicleta?”
“¿Acaso no sabes quién es ella?”

Los demás chicos comenzaron a reír también.

Entonces la protagonista levantó lentamente la mirada hacia Diego.

Y respondió con absoluta calma:

“Diego… ¿y acaso tú sabes quién es la rubia perfecta?”

La sonrisa de Diego desapareció poco a poco.

El ambiente se volvió incómodo.

La rubia sintió un escalofrío.

Porque la protagonista no parecía confundida…

parecía saber algo.

Diego volvió a hablar rápidamente intentando recuperar el control.

“Tú eres la que no entiende nada.”
“Ella es hija del señor Gutiérrez.”
“Todo esto algún día será suyo.”

Los chicos quedaron impresionados al escuchar ese nombre.

Todos conocían al señor Gutiérrez.

El empresario más poderoso de la ciudad.

Un hombre del que todos hablaban…

pero que casi nadie había visto en persona.

La protagonista soltó una pequeña risa.

Tranquila.

Como si nada de eso la sorprendiera.

“¿De verdad…?”

La rubia tragó saliva.

Cada segundo que pasaba parecía ponerse más nerviosa.

Entonces la protagonista dio un pequeño paso hacia adelante y dijo en voz baja:

“Para comprobar si lo que dices es verdad…”
“¿Por qué no llamas al señor Gutiérrez?”

El rostro de la rubia cambió por completo.

Sus manos comenzaron a tensarse.

La sirvienta, que observaba desde lejos, quedó inmóvil al escuchar ese nombre.

Incluso Diego dejó de sonreír.

Algo no estaba bien.

Porque por primera vez…

la protagonista parecía tener el control absoluto de la situación.

Y justo en ese momento…

una camioneta negra se detuvo frente a la entrada principal de la mansión.

Los guardias comenzaron a moverse rápidamente.

La música bajó ligeramente.

Y la rubia…

parecía estar a punto de perder la calma.

CONTINUARÁ… 🔥