La amiga de mi novio – completa

La entrevista que terminó revelando una verdad que nadie esperaba

Jazmín bajó la mirada hacia la carpeta negra que sostenía entre sus manos. La pregunta de la directora de Altavista Holdings parecía sencilla.

—¿Es tu proyecto? —preguntó la rubia, señalando la carpeta.

Jazmín sonrió.

 

—Sí. Es el proyecto en el que trabajé durante mis últimos dos años en el extranjero. Vine porque recibí una propuesta para presentarlo aquí.

La directora extendió la mano.

—Entonces quiero verlo.

Jazmín colocó la carpeta sobre el escritorio y la abrió. En su interior había planos, estudios financieros y una propuesta completa para desarrollar un enorme complejo empresarial que podría generar cientos de puestos de trabajo en la ciudad.

La expresión de la directora cambió inmediatamente.

—Jazmín… esto es mucho más grande de lo que imaginaba.

—Por eso regresé. Quiero construirlo en la ciudad donde nací.

La directora continuó revisando los documentos hasta detenerse repentinamente en una página.

Levantó la mirada.

—Espera… ¿tú eres Jazmín Herrera?

—Sí.

La mujer quedó sorprendida.

—Llevamos semanas intentando conseguir una reunión contigo.

Jazmín soltó una pequeña risa.

—Pues parece que la reunión llegó antes de lo esperado.


Una llamada inesperada

Al terminar la reunión, Jazmín salió de la oficina y caminó hacia el ascensor.

Su teléfono comenzó a sonar.

—¿Hola?

—Señorita Herrera, tenemos todo preparado. Los inversionistas aceptaron las condiciones. Solo necesitamos su firma.

Jazmín respiró profundamente.

—Perfecto. Envíen los documentos.

Entró al ascensor y las puertas se cerraron.

Por primera vez desde que había regresado a la ciudad, sonrió con verdadera tranquilidad.

Pero entonces recordó la cena de la noche anterior.

David.

Su familia.

Y aquella mujer que la madre de David estaba tan feliz de volver a tener cerca.

Jazmín todavía no sabía que ambas partes de su vida estaban a punto de encontrarse.


La propuesta de la familia

Esa misma tarde, David recibió una llamada de su madre.

—Hijo, tienes que venir esta noche. Jazmín seguirá unos días en la ciudad y quiero que cenemos otra vez.

—Mamá, tengo novia.

Su madre guardó silencio unos segundos.

—Una cosa no tiene nada que ver con la otra. Jazmín es tu amiga de toda la vida.

David sonrió.

—Está bien. Iré.

Cuando terminó la llamada, miró hacia la cocina.

Su novia todavía no había regresado.

David estaba convencido de que ella no sabía absolutamente nada.

Lo que ignoraba era que ella había escuchado aquel mensaje de voz completo.


La segunda cena

Esa noche volvieron a reunirse.

La madre de David estaba encantada con Jazmín.

—¿Y cómo te fue con esa empresa?

Jazmín sonrió.

—Mucho mejor de lo que esperaba. Mañana posiblemente cierre el acuerdo.

—¡Sabía que te iría bien!

David la miró interesado.

—¿Tan importante es ese proyecto?

—Bastante. Puede cambiar muchas cosas para mí.

La madre de David aprovechó inmediatamente.

—Entonces tendrás que quedarte aquí. Además, tienes amigos que estaríamos felices de tenerte cerca.

Mientras decía aquello, miró discretamente a su hijo.

Jazmín comprendió perfectamente la insinuación, pero decidió ignorarla.

En ese momento recibió una llamada.

—Disculpen, tengo que responder.

Se levantó de la mesa.

La conversación duró apenas unos segundos.

De pronto, Jazmín se quedó seria.

—Entendido. Mañana estaré allí.

Cuando regresó a la mesa, David preguntó:

—¿Todo bien?

Jazmín sonrió.

—Perfectamente.


La sorpresa llegó al día siguiente

A la mañana siguiente, la sede principal de Altavista Holdings estaba llena de ejecutivos.

Se realizaría una reunión extraordinaria.

La directora esperaba a Jazmín cuando recibió una llamada desde recepción.

—Ya llegó la señorita Herrera.

—Que pase inmediatamente.

Las puertas se abrieron.

Pero Jazmín no venía sola.

Dos abogados y varios representantes de un fondo de inversión entraron detrás de ella.

La directora se levantó sorprendida.

—¿Qué ocurre?

Uno de los abogados colocó varios documentos sobre la mesa.

—El acuerdo ha sido aprobado.

Jazmín tomó asiento.

Su proyecto recibiría una inversión enorme y Altavista Holdings sería la empresa encargada de desarrollarlo.

La directora apenas podía creerlo.

—Ayer viniste aquí como candidata a trabajar con nosotros…

Jazmín sonrió.

—Necesitaba conocer personalmente a la gente con la que posiblemente iba a trabajar.

La directora comenzó a reír.

—Entonces… ¿la entrevista era para nosotros?

—En cierta forma, sí.

Ambas estrecharon las manos.

Pero todavía faltaba la mayor coincidencia de todas.


“¿Dijiste Altavista?”

Aquella tarde, Jazmín volvió a visitar a la familia de David para despedirse.

Durante la conversación mencionó casualmente:

—Finalmente cerré el acuerdo con Altavista Holdings.

La madre de David sonrió.

—¡Qué maravilla!

Pero David frunció el ceño.

—¿Altavista?

—Sí.

—Mi novia trabaja allí.

Jazmín lo miró.

—¿Tu novia?

—Sí. Esta mañana también fue temprano a la empresa.

Jazmín se quedó pensativa.

—¿Cómo se llama?

David respondió.

Y en ese instante, Jazmín recordó perfectamente a la mujer que había visto aquella mañana en las oficinas.

La directora del proyecto.

La misma mujer que acababa de convertirse en una pieza fundamental de su nuevo proyecto.

Jazmín abrió ligeramente los ojos.

—David… creo que conozco a tu novia.


La visita que nadie esperaba

Esa noche llamaron a la puerta.

La madre de David fue a abrir.

Su sonrisa desapareció.

Era la novia de David.

Estaba impecablemente vestida y sostenía una carpeta de Altavista Holdings.

David se levantó inmediatamente.

—Amor… ¿qué haces aquí?

Ella entró tranquilamente.

Entonces vio a Jazmín.

Jazmín también la reconoció.

—¡Tú eres la directora con la que estuve esta mañana!

La habitación quedó completamente en silencio.

La madre de David miró a ambas sin entender.

—¿Ustedes se conocen?

La joven sonrió.

—Desde esta mañana, sí.

David tragó saliva.

—Puedo explicarlo…

—No hace falta.

Dejó la carpeta sobre la mesa.

—Vine porque necesitaba la firma final de Jazmín para comenzar el proyecto.

La madre de David palideció.

La mujer que estaba frente a ella era la misma a la que había llamado “tontita” en aquel mensaje de voz.

Y ahora descubría que ocupaba un importante puesto dentro de la compañía responsable del proyecto de Jazmín.


La verdad salió a la luz

David intentó acercarse.

—Amor, lo de anoche no fue lo que parece.

Ella lo miró fijamente.

—Sé exactamente lo que ocurrió.

Sacó el celular.

—Olvidaste esto ayer.

David quedó inmóvil.

La madre comprendió inmediatamente.

—¿Escuchaste mi mensaje?

—Cada palabra.

El silencio se volvió incómodo.

La madre intentó justificarse.

—Yo solamente quería que David compartiera con su amiga…

—No me molesta que tenga amigas —respondió ella—. Lo que me importa es estar con alguien que permita que su familia me humille a escondidas.

David bajó la mirada.

—Debí defenderte.

—Sí. Debiste hacerlo.

Entonces ocurrió algo que ninguno esperaba.

Jazmín se levantó de su asiento.

—Señora, creo que usted también debería saber algo.

Todos la miraron.

—Yo jamás regresé para conquistar a David.

La madre quedó desconcertada.

—Pero ustedes siempre…

—Somos amigos desde niños. Nada más.

Jazmín miró a David.

—Y aunque estuviera interesada, jamás intentaría meterme en una relación.

Luego miró a la novia de David.

—Después de conocerte esta mañana, mucho menos.


La lección que jamás olvidaron

La joven tomó su carpeta.

David parecía desesperado.

—¿Te vas?

—Sí.

—¿Y nosotros?

Ella lo observó durante unos segundos.

—Durante mucho tiempo pensé que tenía que esforzarme para que tu familia me aceptara. Ayer entendí que estaba intentando entrar en un lugar donde nunca me respetaron.

David quiso tomarle la mano, pero ella retrocedió suavemente.

—No necesito que me elijan por lástima, David. Necesito estar donde me valoren.

Se dirigió hacia la puerta.

Antes de salir, la madre habló con la voz quebrada.

—Perdóname.

La joven se detuvo.

—La perdono. Pero perdonar no significa volver a aceptar lo mismo.

Y salió.


Seis meses después…

El enorme proyecto de Altavista Holdings comenzó su construcción.

Cientos de personas de la ciudad consiguieron empleo.

Jazmín decidió quedarse definitivamente y se convirtió en una de las principales inversionistas del proyecto.

Y la mujer que alguna vez había soportado en silencio los desprecios de la familia de David terminó siendo nombrada directora general de la nueva división de Altavista Holdings.

David intentó recuperarla durante meses.

Pero ya era tarde.

Una tarde, mientras ella observaba desde su oficina el avance del proyecto, Jazmín entró con dos cafés.

—¿Alguna vez te arrepentiste de aquella noche?

Ella miró por el enorme ventanal y sonrió.

—Al contrario.

—¿Por qué?

Tomó el café y respondió:

“Porque aquella noche pensé que estaba perdiendo una familia. Después entendí que estaba recuperando mi dignidad.”

Jazmín sonrió.

Abajo, sobre la entrada del nuevo edificio, acababan de colocar un enorme cartel:

ALTAVISTA — NUEVA SEDE CENTRAL

La mujer contempló el edificio durante unos segundos.

La familia que alguna vez creyó que podía burlarse de ella terminó viendo desde lejos cómo aquella “tontita” que no querían en su mesa se convertía en una de las mujeres más importantes de la ciudad.

FIN.