El chico del casco – la revelación

La chica humilde que llegó a la competencia de baile sin saber quién era su pareja

Los cuatro jóvenes finalmente habían entrado al exclusivo evento de VENGO EXCLUSIVO.

La música y las luces del lugar anunciaban que algo importante estaba a punto de comenzar.

Pero afuera, mientras todos estaban concentrados en el evento, ocurrió algo que nadie esperaba.

La puerta del Ferrari negro se abrió lentamente.

Un joven vestido con un elegante traje negro salió del vehículo.

 

Nadie pudo ver claramente su rostro.

El misterioso joven cerró la puerta del Ferrari y caminó tranquilamente hacia la entrada.

Sin que nadie lo supiera, aquel hombre tenía una razón muy importante para estar allí.

La gran competencia

Dentro del salón, los invitados comenzaron a reunirse frente a una enorme pista de baile.

Una voz se escuchó por los altavoces:

“Señoras y señores, bienvenidos al evento más importante del año. Esta noche tendremos una competencia de baile que reunirá a las mejores parejas.”

Los invitados comenzaron a aplaudir.

Mariela miró sorprendida a su madre.

—Mamá, ¿era esto lo que tenían preparado?

—Parece que sí, hija.

Pero Mariela todavía no sabía quién sería su pareja.

Entonces vio a los cuatro compañeros de su universidad.

Ellos también habían llegado para participar en la competencia.

La chica de lentes observó a Mariela y sonrió con cierta arrogancia.

—Miren quién apareció.

Uno de sus compañeros se rio.

—Parece que esta noche tendremos competencia.

Mariela no respondió.

Ella sabía perfectamente que aquellos cuatro jóvenes siempre habían pensado que eran superiores a ella.

Los cuatro compañeros

Los cuatro compañeros estaban seguros de que tenían muchas posibilidades de ganar.

Habían preparado una coreografía durante semanas y estaban acostumbrados a llamar la atención en la universidad.

La chica de lentes miró a sus amigos.

—Tenemos que ganar esta competencia.

—Por supuesto —respondió uno de ellos—. Nadie podrá superarnos.

Mientras ellos hablaban, Mariela permanecía en silencio.

Ella ni siquiera sabía con quién iba a bailar.

Entonces alguien se acercó por detrás.

—Mariela.

Ella se dio la vuelta.

Era el joven del elegante traje negro.

Mariela lo observó durante unos segundos.

Había algo extraño en él.

Su voz le resultaba familiar.

Pero no podía recordar dónde la había escuchado.

Una propuesta inesperada

El joven extendió una mano hacia ella.

—¿Quieres participar conmigo?

Mariela quedó sorprendida.

—¿En la competencia?

—Sí.

Mariela miró hacia la pista.

Después miró nuevamente al joven.

—Pero ni siquiera sé quién eres.

El joven sonrió.

—Solo confía en mí.

Mariela dudó durante unos segundos.

Finalmente tomó su mano.

—Está bien.

Desde lejos, la chica de lentes observó la escena.

—¿Mariela va a competir con él?

Uno de los compañeros respondió:

—No sé quién es ese tipo, pero parece que tendremos un nuevo rival.

Comienza la competencia

Las luces del salón comenzaron a disminuir.

Las parejas participantes tomaron sus posiciones.

Los cuatro compañeros de la universidad fueron llamados primero.

Comenzaron su presentación con una coreografía perfectamente ensayada.

Los invitados aplaudieron emocionados.

La chica de lentes terminó la presentación con una sonrisa de confianza.

—Ahora quiero ver quién puede superarnos.

Entonces llegó el turno de Mariela y su misterioso compañero.

Ambos caminaron hacia el centro de la pista.

Mariela estaba nerviosa.

—Tengo miedo de equivocarme.

El joven se acercó y le dijo suavemente:

—No tengas miedo. Yo estoy contigo.

Mariela volvió a sentir aquella extraña sensación.

La forma en que hablaba…

La manera en que la tranquilizaba…

Todo le resultaba conocido.

La presentación que sorprendió a todos

Comenzó la música.

Mariela y el joven comenzaron a bailar.

Al principio, ella estaba nerviosa, pero rápidamente empezó a seguir sus movimientos.

El joven parecía conocer exactamente cada paso.

Mariela comenzó a sonreír.

Los movimientos de ambos se sincronizaron perfectamente.

Los invitados comenzaron a aplaudir.

Incluso los cuatro compañeros de la universidad quedaron sorprendidos.

—¿Cómo pueden bailar así? —preguntó uno de ellos.

La chica de lentes dejó de sonreír.

—No puede ser.

Mariela giró rápidamente y volvió a quedar frente a su pareja.

Durante unos segundos sus miradas se encontraron.

Ella volvió a sentir aquella sensación.

—¿Por qué siento que te conozco?

El joven sonrió, pero no respondió.

La última ronda

Después de varias presentaciones, solo dos parejas quedaron como favoritas.

La pareja de los cuatro compañeros y la pareja de Mariela y el misterioso joven.

Los jueces anunciaron la última ronda.

“La pareja ganadora será aquella que consiga conectar mejor con el público y demostrar mayor coordinación.”

Los cuatro compañeros se prepararon para darlo todo.

Mariela respiró profundamente.

Su compañero se acercó.

—¿Lista?

Ella sonrió.

—Lista.

Comenzó la última presentación.

Esta vez Mariela bailó sin miedo.

La pareja realizó una coreografía llena de giros, movimientos coordinados y momentos en los que parecían entenderse sin necesidad de hablar.

El público se puso de pie.

Los aplausos llenaron todo el salón.

Cuando terminó la música, Mariela quedó frente a su pareja.

Ambos sonrieron.

El resultado

Los jueces se reunieron para tomar una decisión.

Mariela estaba nerviosa.

Los cuatro compañeros también esperaban el resultado.

Finalmente, uno de los jueces tomó el micrófono.

“Después de evaluar todas las presentaciones, tenemos a los ganadores de esta noche.”

El salón quedó en silencio.

El juez levantó el sobre.

—La pareja ganadora es…

Hizo una pausa.

—¡Mariela y su compañero!

El salón explotó en aplausos.

Mariela no podía creerlo.

Los cuatro compañeros quedaron completamente sorprendidos.

La chica de lentes miró a Mariela sin saber qué decir.

Mariela abrazó emocionada a su compañero.

Pero entonces ocurrió algo que ella jamás esperaba.

La revelación

Cuando los aplausos comenzaron a disminuir, el joven se acercó a Mariela.

Ella todavía sonreía emocionada por haber ganado.

Entonces él la miró fijamente.

—Mariela…

—¿Sí?

El joven respiró profundamente.

Después decidió que ya no podía seguir ocultándolo.

—Mariela, soy Carlos.

Ella se quedó completamente inmóvil.

Sus ojos se abrieron con sorpresa.

—¿De verdad?

Carlos sonrió.

—Sí. Soy el mismo Carlos que conociste… el chico del casco.

Mariela llevó una mano a su boca.

Ahora todo tenía sentido.

La voz.

La forma de hablar.

Los gestos.

La manera en que la había tratado desde el principio.

El misterioso joven del Ferrari era el mismo chico del casco que ella ya conocía.

Mariela sonrió emocionada.

—No puedo creerlo…

Carlos respondió:

—Quería que esta noche fuera especial para ti.

Mariela lo miró y finalmente sonrió.

—Lo lograste.

Pero la noche todavía no había terminado…

Mientras todos celebraban la victoria, uno de los organizadores recibió una llamada.

Su expresión cambió inmediatamente.

Miró hacia Carlos y luego hacia Mariela.

—Tenemos un problema.

Carlos dejó de sonreír.

—¿Qué pasó?

El organizador se acercó y habló en voz baja:

—Alguien acaba de preguntar por Mariela.

Mariela escuchó aquellas palabras y volvió a ponerse seria.

—¿Quién?

El hombre miró hacia la entrada.

—No lo sabemos.

En ese momento, las puertas del evento comenzaron a abrirse.

Una persona desconocida entró lentamente al salón.

Carlos miró hacia ella y su expresión cambió.

Mariela lo notó.

—Carlos… ¿tú conoces a esa persona?

Carlos guardó silencio.

Después respondió:

—Sí.

Mariela lo miró preocupada.

—¿Quién es?

Carlos apretó los labios y respondió:

—La persona que puede cambiarlo todo.


Continuará…